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Una
experiencia religiosa |
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¿Cómo funciona la mecánica del chamanismo?
Con el tema de los chamanes se mezclan dos planos: el plano religioso y el de la salud. Los chamanes son, tradicionalmente, personajes mágicos que tienen la capacidad de moverse en diferentes dimensiones: el mundo real y concreto y el mundo de lo sobrenatural. Ellos están entrenados para cruzar el umbral de estas dos dimensiones y pueden ayudar a otras personas a ingresar a estos mundos desconocidos. Ese sería el aspecto “religioso” del chamán.
¿Esta es la característica del chamán que prolifera en Lima?
No, en Lima, el tipo de chamán que comienza a expandirse es el que resuelve cuestiones prácticas: tengo un problema de salud, acudo donde un chamán y él me lo resuelve. No necesariamente te va a guiar a otro mundo. Ese es el chamán que ofrece sus servicios en los periódicos. Este chamán tiene que ver, precisamente, con la cuestión de la salud: proporciona una alternativa que el médico oficial no da porque el chamán puede operar a ciertos niveles que la medicina no alcanza. El médico tradicional resuelve los problemas en el plano físico, es decir, soluciona los síntomas de la enfermedad para que uno no sienta lo que está pasando. El chamán nunca va a hacer eso. Su labor es penetrar en el individuo y trabajar en todas las dimensiones que éste tiene: en el plano espiritual, en el mental y también en el plano físico. El limeño promedio reconoce intuitivamente esta ventaja que el chamán posee. En esto radica su atractivo.
¿Qué vinculación existe entre el chamanismo y el sentimiento religioso?
La
religión es un sistema de creencias sobre lo divino y lo sobrenatural
que ordena la vida, proporciona una orientación y responde al
sentido de la vida. Este sistema está construido para que el hombre
obtenga respuestas sobre lo que pasa en este mundo y más allá.
Existen pocos sistemas de creencias de este tipo. Los más importantes
son los que surgieron a principios de la era cristiana: el cristianismo,
el Islam
y la religión judía. El budismo, por ejemplo,
no es una religión porque no posee una institución que
paute o norme el comportamiento de vida. En este contexto, el chamán
forma parte de una sociedad tradicional que no construye una religión,
sino que tiene una serie de prácticas y concepciones que vienen
de generación en generación y que proporcionan una lectura
sobre la realidad. El chamán no es un funcionario que se encarga
de administrar lo divino (como sucede con los sacerdotes católicos);
es un conector real de lo sagrado, por eso nunca estará dentro
de un sistema institucionalizado de creencias divinas. No está directamente
relacionado con una religión en particular. Una religión
sí exige una serie de funcionarios dedicados a determinadas actividades,
una división de funciones, una institución que ordene las
pautas y creencias de los individuos. El chamán no ordena nada.
No es incompatible que un católico acuda donde un chamán
porque el chamán no ofrece una nueva religión, sino una
alternativa de ingreso a tu propia dimensión interior, algo que
la religión a veces no puede otorgar. No hay competencia.
En este sentido, ¿cómo será el panorama religioso en la Lima de los próximos años?
En
el futuro, van a seguir creciendo las opciones religiosas para el limeño. Yo creo que la búsqueda religiosa que se percibe
en los últimos años radica en esta necesidad de encontrar
un orden en la vida, no sólo a nivel individual, emocional y espiritual,
sino también a nivel social. Se reclaman una serie de valores,
desde diferentes sectores de la sociedad, que los movimientos religiosos
sí pueden ofrecer. Los valores morales y los principios éticos
que una religión puede brindar no necesariamente tienen que ser
conservadores. Generalmente, se rechaza la religión tradicional
porque, supuestamente, ofrece valores conservadores con respecto al sexo
y a la forma en la que el individuo se relaciona con los demás,
pero no necesariamente tienen que ser conservadores, siempre que proporcionen
un orden. En los próximos años, la función de la
religión probablemente entrará cada vez con mayor fuerza
en ese plano social, como una forma de ordenar no solamente al individuo,
sino también a la sociedad. El fracaso de las campañas
educativas y de valores ha demostrado que se necesita algo más
que simples llamadas de atención para lograr transformaciones
profundas en el individuo: la gente no cambia porque no le interesa o
porque no les llega el mensaje. Con la presencia de lo religioso, sin
embargo, la gente reacciona y decide cambiar su comportamiento. En esto
radicará la importancia de la religión en los próximos
años.
